LA TITANOMAQUIA

Titanomaquia: es la lucha de Zeus y sus hermanos los Cíclopes y los Hecatónquiros para derrocar a Crono y a los Titanes, e imponer el gobierno de la tercera generación de dioses, denominada Olímpica.
Su plasmación en las artes de la Antigüedad es anecdótica, siendo a partir de la E. Moderna cuando aumentan sus representaciones, aunque suele confundirse con la batalla contra los Gigantes.
Los Cíclopes en agradecimiento por haber sido liberados del Tártaro, regalaron a los dioses las armas con las que lucharán, convirtiéndose en sus atributos: Zeus, rayos y truenos; Plutón, el yelmo; Posidón, el tridente
Hesíodo, Teogonía 674 ss.(trad. A. Pérez Jiménez – A. Martínez Díez, Madrid, Gredos, 2000)
Aquéllos (dioses y centímanos) entonces se enfrentaron a los Titanes en funesta lucha, con enormes rocas en sus robustas manos. Los Titanes, de otra parte, afirmaron su filas resueltamente. Unos y otros exhibían el poder de sus brazos y de su fuerza. Terriblemente resonó el inmenso ponto y la tierra retumbó con gran estruendo; el vasto cielo gimió estremecido y desde su raíz vibró el elevado Olimpo por el ímpetu de los Inmortales. La violenta sacudida de las pisadas llegó hasta el tenebroso Tártaro, así como el sordo ruido de la indescriptible refiega y de los violentos golpes.
Hesíodo, Teogonía 687 ss.(trad. A. Pérez Jiménez – A. Martínez Díez, Madrid, Gredos, 2000)Ya no contenía Zeus su furia, sino que ahora se inundaron al punto de cólera sus entrañas y exhibió toda su fuerza. Al mismo tiempo, desde el cielo y desde el Olimpo, lanzando sin cesar relámpagos, avanzaba sin detenerse; los rayos, junto con el trueno y el relámpago, volaban desde su poderosa mano, girando sin parar su sagrada llama.
Hesíodo, Teogonía 717 ss.(trad. A. Pérez Jiménez – A. Martínez Díez, Madrid, Gredos, 2000)(Los centímanos) (a los titanes) los enviaron bajo la anchurosa tierra y los ataron entre inexorables cadenas después de vencerlos con sus brazos, aunque eran audaces, tan hondo bajo tierra como lejos está el cielo de la tierra; [esa distancia hay desde la tierra hasta el tenebroso Tártaro]. Pues un yunque de bronce que bajara desde el cielo durante nueve noches con sus días, al décimo llegaría a la tierra; e igualmente un yunque de bronce que bajara desde la tierra durante nueve noches con sus días, al décimo llegaría al Tártaro. En torno a él se extiende un muro de bronce y una oscuridad de tres capas envuelve su entrada; encima además nacen las raíces de la tierra y del mar estéril. Allí los dioses Titanes bajo una oscura tiniebla están ocultos por voluntad de Zeus amontonador de nubes en una región al extremo de la monstruosa tierra; no tienen salida posible.

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