ATENEA ( Iconografía)

Atenea ( Minerva), hija de Zeus. Diosa guerrera, nació completamente armada, con un casco con grifos símbolo de su poder, una lanza en la mano derecha, la égida protegiendo su pecho y un escudo con la cabeza de la Gorgona (Medusa).

Luchó con Zeus contra los Gigantes, y en Troya ayudó a los griegos ya que el troyano Paris eligió como la más hermosa a Afrodita. Ayudó en la guerra a Aquiles, Odiseo, Diomedes y Menelao, y fue la inspiradora del caballo de madera con el que ganaron el triunfo los griegos.

También es la diosa de la sabiduría y de la razón, y diosa de las artes manuales que protege a las hilanderas, bordadoras, tejedoras etc. También dedicada a las artes de la paz introduciendo en el Ática un olivo (véase frontón occidental del Partenón). Es la diosa virgen parthenos. También se la conoce como Atenea Higiea, protectora de la salud,
purificando el aire.

En la historia de Aracne, ésta se mostraba orgullosa de sus habilidades y se vanagloriaba de no poder ser superada ni siquiera por la diosa. Según el mito, cuando le presentaron a Atenea una obra de Aracne, buscó en vano fallos, destruyendo la tela en una explosión de ira, y convirtiendo a Aracne en una araña, condenada a tejer sin fin, única ocasión en la que Atenea se muestra realmente celosa.

Representaciones

Su iconografía quedó establecida en el s. V a.C. en tres estatuas esculpidas por Fidias para la Acrópolis, conocidas únicamente por copias, véase: la colosal estatua criselefantina, labrada en oro y marfil, de Atenea Parthenos (virgen), que porta una Niké en la mano; la estatua de bronce de Atenea Promachos, en actitud de combate; y la Palas Lemnia, pensativa y pacificadora. Suele figurarse siempre con semblante serio, vestida con una túnica sin mangas y armada con una lanza, un casco adornado que porta elevado sobre la frente, la égida o coraza de piel de cabra y el escudo redondo argólico con la cabeza de Medusa en el centro. También puede ir acompañada de una serpiente, una lechuza o un gallo.

En la Edad Media se destacó entre sus virtudes la sabiduría y la castidad. A partir del Renacimiento aparece Atenea sin interrupción como una alegoría de las artes y las ciencias y como encarnación de la Virtud, aunque simbolizando la guerra justa dirigida con prudencia y estrategia. Las artes figurativas han resaltado el castigo que impuso a Aracne, inspirando a Velázquez en Las Hilanderas.

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